Bernarda Miguel nació en un pequeño pueblo al sur de la capital. Su padre era un pequeño latifundista arruinado por las carreras de caballos y los excesos sexuales con sus amantes. De los doce hijos que tuvo dentro de sucesivos matrimonios, sólo sobrevieron cuatro vástagos. Amanda era la menor. Sobrevivió gracias a que su madre escapó del fundo a la ciudad una noche de tormenta y de lujuria (el padre de Amanda, borracho, se había llevado a Nieves a su dormitorio; entre truenos y estertores, no pudo escuchar los crujidos de las tablas y el chirriar de la puerta principal). En una bolsa de harina llevaba a la niña, que todavía no cumplía un año de vida.

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