martes, 28 de septiembre de 2010

6.


Mimí Lafont tenía varios gatos en su casa. Los adoraba. Decía que ella, alguna vez, había sido discípula de Basthet en su templo. Tutankamón la había elegido entre 1512 gatos más para cuidar sus sandalias de oro. Al morir el faraón, la sacrificaron junto con muchos otros gatos que vigilaban los más diversos objetos, pero a ella la embalsamaron, la cubrieron de oro, el mismo de las sandalias, y la devolvieron al templo de la Diosa, donde ahora todavía se la puede observar, a unos kilómetros de Alejandría (hay un tren diario de El Cairo a Alejandría y de esta ciudad a Bubastis).

Uno de los catorce gatos de M. L.

Otro gato de los catorce de M.L,

Otro gato más de los catorce de M. L.

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