viernes, 5 de noviembre de 2010

7.


Waldo conoció a Mimí una noche en un bar. Al salir, Mimí se lanzó a una fuente de agua con ropa. Era un invierno crudo. Hacía dos días había nevado y algunos cerros todavía brillaban a la luz de la luna. La tuvo que desvestir ahí mismo, en la calle, y le puso su abrigo encima. No tenía un peso, así que se la llevó caminando hasta su casa, con un taco roto y desnuda. Mimí, borracha, ya no podía dar indicaciones, pero caminó con tanta seguridad en cierta dirección, que Waldo se limitó a apoyarla. Sólo dios sabría a dónde lo llevaba.

Mimí no recuerda nada de esa noche

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